Alfonso Sánchez Portela
Alfonso Sánchez Portela
Con
dieciséis años y puesto bastante bien pagado para la época en dos de los
diarios más prestigiosos decide que los famosos, los toros y los políticos se
le quedan pequeño, quiere destacar como reportero gráfico.
Alfonso no es un fotógrafo, sino una saga familiar de fotógrafos maestros del
reporterismo que empezó con Alfonso Sánchez García y siguió con sus tres hijos
que heredaron su pasión por la foto; el primogénito Alfonso Sánchez Portela (el
mayor y más conocido de los tres), Luis y José. Desde muy niño se inició en el
conocimiento de la técnica. Cuando tuvo bien aprendido el oficio, comenzó su
padre a encargarle algunas de las más importantes tareas del estudio, como los
reportajes de la Guerra de Marruecos, en 1921.
Guerra de
Marruecos
En
1921 cruza el estrecho con las tropas españolas desplegadas en Marruecos, eso
será su entrenamiento para la guerra civil que empezaría años después y donde
destacó por su instinto fotográfico, retratando el sufrimiento de la población
Fue
en esta campaña donde Alfonsito consiguió uno de sus mayores éxitos
profesionales acompañando al fotógrafo José Díaz Casariego y a Luis de Oteyza,
director de La Libertad, al cuartel general del líder rifeño Abd-el-Krim.
En su primer viaje
(realizó al menos 5) se llevó 30 pesadas cajas de diez placas de 9×12. Y las
gastó todas: 300 fotos
Poco
después también fotografía el brutal desembarco de Alhucemas.Un
éxito sólo igualado por otra gran exclusiva, con ocasión del retorno de los
prisioneros españoles desde Aydir, en enero de 1930.
Al
año siguiente (1922), el director del diario La Libertad, Luis de Oteyza, le
encargó a Alfonso padre un fotoreportaje sobre los prisioneros españoles en el
Rif, pero éste decidió que fuera su hijo
Guerra
civil
Las
experiencias vitales de «Alfonsito» y los muchos hechos históricos en los que
participó son impresionantes pero sin duda destaca su participación en la
Guerra Civil Española durante la cual estuvo en activo permanentemente en el
frente republicano. En su álbum encontramos fotografías que ilustran la
proclamación de la Segunda República Española, el asesinato de Calvo Sotelo,
las batallas de Teruel y Madrid, la definitiva rendición republicana… En 1952
se le retira su carnet de informador debido a su participación en el bando
leal, por lo que no volverá a ejercer como periodista.
Después,
durante la Guerra Civil Española (1936-1939) realizó 25.000 disparos (unos 25
por día) con su cámara. Sus amigos y familiares le guardaron todo su archivo fotográfico para protegerlo de bombardeos y robos.
Calvo
Sotela, desencadenante junto con otros del estallido de la Guerra Civil Española,
se cuenta que se hizo pasar por médico para colarse y tomar la foto. Estaba
siempre tras la noticia.
En
1938-1939, acabando ya la guerra, trabajó como fotógrafo ambulante, montado en
los camiones militares, visitando pueblos del extraradio e intercambiando
fotografías por comida.
Tras
la guerra, el 80% de las fotografías fueron recuperadas. Las que se perdieron
eran colecciones relacionadas con el teatro, entre ellas las dedicadas a la
actriz María Guerrero.
Franco
le odiaba pero le admiraba. Es curioso que, pese a que era una persona non
grata durante la guerra, en 1949 Franco solicitó ser retratado por el estudio
de Alfonso (y no por su fotógrafo oficial: Campúa).
Retrato
célebres
Hablar de la lente
prodigiosa de «Alfonsito» es hablar del aspecto de la España del siglo veinte,
sus episodios históricos más cruciales, sus momentos críticos y los personajes
envueltos en ellos. Muchos de estos personajes como Federico García Lorca o
Antonio Machado sabedores del talento de Sánchez Portela se dejaron retratar
por él, quien realizó la tarea a la perfección. En 1992 el Ministerio de
Cultura Español adquiere su estudio fotográfico de la calle Gran Vía junto a la
totalidad de su archivo, conocedor del valor documental incalculable de la obra
de «Alfonsito».






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